El relojero

Hace años conocí
al bueno del relojero,
que lo mismo te cantaba
o te arreglaba el minutero.

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Me contó que cierto día
una compungida dama
bien temprano, de mañana,
entró en la relojería.

Apenada le explicó
que aquel reloj que llevaba
justamente se paró
cuando el marido murió.

Tranquilícese mujer,
que no tengo más que hacer.
Nos vamos a entretener
en arreglar el reloj.

Y cuando se la colocó,
la manecilla en su sitio,
ella gritaba con gozo:
¡Esta pieza me ha faltado
desde que murió mi esposo!

Las bondades del relojero

Aquí quedan las andanzas de este buen relojero, que no duda en consolar a una buena dama en apuros. Ahora dejo en manos del lector la interpretación de los versos. Cada quién entenderá qué es lo que mejor se arregló en aquella relojería.

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3 comentarios sobre “El relojero

  • el 14 agosto, 2017 a las 3:00 pm
    Permalink

    Que bueno!!!!

    Respuesta
  • el 7 agosto, 2017 a las 7:39 pm
    Permalink

    Jajajajajjajajajaj, menuda pieza el relojero.

    Respuesta
    • el 13 agosto, 2017 a las 7:02 pm
      Permalink

      Qué mal pensada Merce… el hombre es un buen profesional que arregló el reloj de la señora ja,ja,ja 😉

      Respuesta

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