Reina de Corazones - lucha contra el cáncer

Cuando nacemos el destino se sienta frente a nosotros con un mazo de cartas entre las manos. Sin molestarse siquiera en saludar, reparte la primera jugada. Lo queramos o no, pasaremos el resto de la vida pendientes de una partida de póquer.

Marta empezó jugando fuerte. Junto a su melliza Noemí, creció al calor de una familia unida, que procuró a ambas la infancia plena que tantísimos niños querrían para sí. El paso de los años la transformó en una adolescente coqueta, muy femenina y de sempiterna sonrisa. Un adelanto de la hermosa mujer rubia y de intensa mirada en la que habría de convertirse. Amable, cariñosa, alegre, un poquito pizpireta… ¿Quién en su sano juicio no habría de fijarse en ella? Fue finalmente Luis el que puso las cartas sobre la mesa, y con una escalera de color se ganó el derecho de llevarla al altar.

Pero la fortuna, caprichosa, es amante del azar. Y bien lo pudo comprobar este autor aquel inolvidable doce de septiembre. Mientras un póquer de ases me regalaba mi segundo hijo, en alguna sala del mismo hospital Marta descubría apenas una mísera pareja de doses. Y como las deudas del juego hay que pagarlas, a ella le costó un pecho. Y que el temido cáncer entrara en su vida.

Dicen que en las derrotas es cuando se sabe quién es mejor jugador. Y fue entonces cuando nos regaló su mejor versión. Ni la temida amputación, ni los terribles efectos de la quimioterapia o la espada de Damocles que pendía constantemente sobre ella, consiguieron borrar su sonrisa. Tampoco el mar de su mirada perdió un ápice de fuerza.

Pasaba el tiempo y “el bicho” – tal como ella misma bautizó a su penitencia – no tuvo más remedio que retroceder. Esa flor jamás marchita, volvió a brillar con más luz – si es que eso era posible por entonces.

Hasta el día en que el destino, a traición, volvió a repartir los naipes. Con aplomo, comprobó que aquella jugada no valía nada. Y bien sabía lo que eso suponía. Esta vez, “el bicho” asedió a Marta desde varios frentes. Machacó sin cesar sus entrañas, torturó sin piedad su mente y fustigó aquel maltrecho cuerpo a base de continuos latigazos de dolor.

Sin embargo, no fue suficiente para hacer capitular a la Reina de Corazones. Por contra, la convirtió en una superviviente. Y como tal, dedicó su vida y sus cada vez más menguadas fuerzas a ayudar a otros enfermos de cáncer. Activa colaboradora de la fundación de su querida – y también superviviente – Sandra Ibarra, jamás cejó en su empeño de animar a quienes como ella, estaban librando la misma batalla. Desde su compromiso, activismo y buen humor, logró consolar incluso a quienes – como el que escribe – sentíamos honda preocupación por la salud de una amiga.

Y llegó diciembre. Pero no fue el frío del invierno lo que heló los corazones de quienes queremos a Marta. Ella una vez más planta cara a su destino, que disfruta entregándole la peor de las manos. Una a una va levantando las cartas, consciente de que la partida ha terminado. Tranquilamente se levanta de su asiento, haciendo ademán de irse. Sin dejar de mirarla con sorna, el crupier se apura en recoger los naipes. Por respuesta obtiene un pícaro guiño, y la mejor de sus sonrisas.

Hoy, somos legión quienes admiramos, queremos y sentimos a Marta.

Y es que la Reina de Corazones siempre tuvo un as bajo la manga.

Marta. Una auténtica Reina de Corazones

En muchísimas ocasiones admiramos a ídolos con pies de barro. Y a menudo no prestamos atención a esas personas anónimas que, como mi querida amiga Marta, son quienes verdaderamente hacen que este mundo siga girando. Por suerte para mí, pude compartir con ella un trozo del camino. Sólo yo sé las lecciones recibidas, que la convierten en un referente. El espejo al que mirarme, y el único ídolo de alguien que presume de no ser idólatra.

Que el cáncer haya consumido la hermosura de su cuerpo, no quiere decir que la verdadera belleza de la Reina de Corazones se haya ido.

 

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16 thoughts on “Reina de Corazones”

    1. Hola Soledad.

      Muchas gracias a ti por tomarte un minuto en comentar la historia. Lo cierto es que Marta era una verdadera Reina de Corazones. No supimos que llevaba ese as bajo la manga hasta que nos dejó.

      Un abrazo.

  1. Precioso!!!
    Ella de verdad que fué todafuerza y vivió dando amor y con todo el amor de sus familiares y amigos. La recordaremos con todo el cariño…. 😘😘😘

  2. Gracias Josito! por acordarte de ella y resumir y escribir su vida con tanto cariño
    Mil gracias… sin duda aunque fuera lo más duro me quedo con ese final que escribiste 😉 y aqunque sé que no crees ,yo creo que ella estará viéndolo con una sonrisa de las suyas ,que tanto echamos de menos
    ♥️💫

    1. Josito… ¡así me llamaba Marta! Y así tengo firmado por ella el libro de “las cuentas de la felicidad“. Aunque es cierto que no soy creyente, Marta siempre andará por ahí “rondando”.

      De ahí que la Reina de Corazones haya tenido siempre ese as bajo la manga. Besos Noe… Y mil gracias por dejarme sacar el relato del cajón donde llevaba guardado una temporada.

    1. Muchas gracias Clary. Recibo gustoso los besos, y me alegro de haber sacado a la luz lo que llevaba algún tiempo escrito (más o menos desde que reuní el valor para leer la dedicatoria que Marta me escribió en mi ejemplar de “las cuentas de la felicidad”, de Sandra Ibarra.

      Besos de vuelta 🙂

    1. Gracias Azu. La verdad es que llevaba tiempo con ganas de publicarlo. Está bien que circulen historias ejemplares como la de Marta, para ayudar a otr@s luchador@s que están en esa misma batalla.

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