Rompiendo un prejuicio

Poesía. rompiendo un prejuicio

Esta poesía es en realidad el relato verídico del propio autor rompiendo un prejuicio: aquel que desde la edad madura uno tenía respecto a los adolescentes. ¡Cuánto se puede aprender de todo el mundo!

Rompiendo un prejuicio

Un día cualquiera de invierno,

de esos que por prudencia

más vale quedarse en casa

que tomarse la licencia

de partir hacia el infierno,

este atrevido poeta,

decidido a dar la brasa

acudió, presto, a la cita

que su amiga “paz”- pireta

le tenía concertada

con esa clase de gente

que a quienes peinamos canas

nos parece repelente.

 

¿Qué piensa si no un adulto

cuando escucha “adolescente”?

Hormonas desenfrenadas,

risas, tontunas, chorradas.

Aulas descontroladas

por tormentas… ¡chavaladas!

Casi niños, aún no adultos,

que más quisieran estar

tonteando con amigos

que tener que soportar

la charla de un carcamal

que les viene a importunar.

 

Con esa mentalidad, confieso,

me presenté ante la audiencia,

que lejos de ser duro hueso

demostró tener conciencia,

y tratar a este ignorante

con respeto, atención y aguante.

 

Una hora… ¡que sólo duró un minuto!

En un aula de instituto,

donde emoción, equipo y pasión

me hicieron ver que el talento

no entiende de edad u origen.

Pues aquellas jovenzuelas

valientes, valiosas… aún polluelas

lejos de rendirse, eligen.

Porque con buen criterio

corren raudas, sin cautela,

a conquistar el imperio

de sus imaginativos sueños.

 

Y de paso, sin querer,

a este coplista inconsciente

le dieron una lección

para ser más consecuente

y acordarse del ayer.

Prejuicios = ignorancia

Y en este caso, el autor del sitio ha de confesar la suya propia. Lo cual no es causa de vergüenza, si no más bien de constatar la realidad de que me queda muchísimo que aprender.

En este caso, mis prejuicios acerca de los adolescentes indómitos, desganados, faltos de disciplina, etcétera, se me vinieron abajo el día que fui invitado a charlar con una clase de “hormonas descontroladas”, y me fui con la lección bien aprendida, y una gran experiencia en mi maleta.

Y tú, ¿también crees que los prejuicios son causa de la ignorancia? ¿Tienes alguno? ¿Qué te ha parecido el poema? Te invito a comentar más abajo, y yo me comprometo a responder lo antes posible. 

Es un tema interesante, ¿no crees?… ¡Compártelo en tus redes sociales!

Cuento, relato o poesía... ¡Compártelo amigo! ... la vida es alegría

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *